Para Sole Campos. porque sí.
En la playa siempre hay un chico que se pierde. No existe nada mas natural ni mas angustiante. Es el momento tenso del día, cuando el aire se corta solo, desde el lado de la ausencia, mientras en otro se aplaude a rabiar con el chico goteando mocos sobre la cabeza del que lo lleva en andas. Eso hasta que los dos grupos de gente se encuentran, y todos felices. Nadie cuestiona a los responsables del menor perdido porque es vox pópuli, aún en las desiertas playas de Chapadmalal, que los chiquitos caminan hacia donde los lleva el viento, y terminan donde Dios o una escollera lo disponga.
Pero perder una hija de cuatro años,traje de baño floreadito, ojitos claros,y (detalle...) parálisis cerebral, ya era como mucho.
El balde y la palita verdes quedaron, junto a otros dos críos no mucho mas grandes, a la buena de Dios, mientras el padre y yo salimos eyectados hacia lugares opuestos de la playa.
Fatalista como soy, busqué primero en la orilla, y despues mar adentro, el andador flotando entre las olas.
El padre, prudente,si se podía llamar prudente a alguien en nuestra condición, buscaba entre los autos estacionados, la cara de algún secuestrador serial o algo que se le parezca. Y nada.
Ya con la mínima tranquilidad de suponerla viva y entre nosotros, se nos ocurrió rastrillar dentro del balneario mismo.
Fila tres. Carpa cinco. Festejaban cumpleaños con todo. Por supuesto, ahí la encontramos. Sentada en la falda de la abuela del cumpleañero en cuestión, devorando un triple de miga con mas hambre que niño hallado (nunca mejor usada la metáfora),vaso de coca-cola con pajita psicodélica y bonete.
Y ahí nos quedamos, paraditos y en silencio, como alumnos en penitencia, esperando que soplara las velitas (ella,eh?), que le dieran su porción de torta y la consabida bolsita de sorpresas, porque antes hubiera sido imposible arrastrarla hasta nuestra espartana existencia,un par de filas más allá.
Así volvimos, caminando. Con un arsenal de comida en nuestro poder y con Paz. Radiante su sonrisa, y un globo atado al andador.
__________________________
(No me pidas, Señor,
que acepte tus caminos sin rebelarme.
Que no se haga tu voluntad...
Pero, si no me queda otra,
aquí tienes mi costado.)
16 ene 2010
12 ene 2010
Pocahontas, o poca onda
Quien tiene hijos sabe que los chicos, de chiquitos, hacen monerías divertidas.(al menos para uno, que los cree casi Einsteins en potencia). Gestos, fracesitas ingeniosas u otras ocurrencias que pasan a la historia familiar, de algún modo.
La criatura repite hasta el hartazgo su secuencia,sin sospechar que quedará grabada a fuego en la memoria de su poco objetivo público.
Y que será su karma durante mucho, muchísimo tiempo.
De Nachi,mi hijo del medio, a mí me derretía una especie de saludo indio que hacía, copiado de un DVD que veía todas las mañanas,sin excepción. Bastaba que le pidieras "A ver, Nachito, dale, hacéme a pocahontas", que el tipo, con la mejor predisposición del mundo,dejaba aquello que fuera que estuviese haciendo, se paraba,derechita la espalda, sacando panza sobre el pañal, la vista fija en un punto lejano...y, con la palma hacia uno de su manito abierta, trazaba un círculo en camara lenta,que abarcaba mas o menos, desde el ombligo hasta la cabeza. Y, desde atrás del chupete, culminaba el ritual con algo que sonaba a HAO...
Ahora anda por el campo, con amigos y primos, tan lejos de esas épocas.
Pero viene corriendo, a dejarme un rebenque que no necesita. Y no lo resisto. Le pido, le imploro: "Dale, Nach...pocahontas,daleeeee...pliiiiis!!!"
"Ay,mamáááá..." Y pone los ojos en blanco. Y después mira para los costados, por las dudas. No vaya a ser que alguien lo vea. Y hace circulito rápido, medio escondido.
Me abraza y se vá como vino, corriendo, hasta el galpón, a ensillar su yegüita.
Y está bien que así sea.
La criatura repite hasta el hartazgo su secuencia,sin sospechar que quedará grabada a fuego en la memoria de su poco objetivo público.
Y que será su karma durante mucho, muchísimo tiempo.
De Nachi,mi hijo del medio, a mí me derretía una especie de saludo indio que hacía, copiado de un DVD que veía todas las mañanas,sin excepción. Bastaba que le pidieras "A ver, Nachito, dale, hacéme a pocahontas", que el tipo, con la mejor predisposición del mundo,dejaba aquello que fuera que estuviese haciendo, se paraba,derechita la espalda, sacando panza sobre el pañal, la vista fija en un punto lejano...y, con la palma hacia uno de su manito abierta, trazaba un círculo en camara lenta,que abarcaba mas o menos, desde el ombligo hasta la cabeza. Y, desde atrás del chupete, culminaba el ritual con algo que sonaba a HAO...
Ahora anda por el campo, con amigos y primos, tan lejos de esas épocas.
Pero viene corriendo, a dejarme un rebenque que no necesita. Y no lo resisto. Le pido, le imploro: "Dale, Nach...pocahontas,daleeeee...pliiiiis!!!"
"Ay,mamáááá..." Y pone los ojos en blanco. Y después mira para los costados, por las dudas. No vaya a ser que alguien lo vea. Y hace circulito rápido, medio escondido.
Me abraza y se vá como vino, corriendo, hasta el galpón, a ensillar su yegüita.
Y está bien que así sea.
El primero
Hoy, pero de hace veinte años, era el cumpleaños de Milagros, la hermana de Agus,
que era de mis más amigas.
Habíamos ido en grupo al campo de los Della Chiessa a festejarlo. Con hamburguesas y pileta, y cabalgatas, y todas esas cosas que se hacen a los quince, ponéle.
Eramos un montón. Y todos sabían. Hablábamos bajito, las que estabamos en el borde de la pileta y mirábamos de reojo, como quien no quiere la cosa, a los chicos que jugaban un picadito,y que también se decían cosas en voz baja y lo empujaban un poco a él,y lo despeinaban a cada rato,y se reían.
Me acuerdo porque ese día fué el final de La extraña dama.
Y porque Eduardo, mi novio desde hacía como un mes, me había dado mi primer beso.
que era de mis más amigas.
Habíamos ido en grupo al campo de los Della Chiessa a festejarlo. Con hamburguesas y pileta, y cabalgatas, y todas esas cosas que se hacen a los quince, ponéle.
Eramos un montón. Y todos sabían. Hablábamos bajito, las que estabamos en el borde de la pileta y mirábamos de reojo, como quien no quiere la cosa, a los chicos que jugaban un picadito,y que también se decían cosas en voz baja y lo empujaban un poco a él,y lo despeinaban a cada rato,y se reían.
Me acuerdo porque ese día fué el final de La extraña dama.
Y porque Eduardo, mi novio desde hacía como un mes, me había dado mi primer beso.
10 ene 2010
El doctor
Aunque esté bajo la sombra de los árboles el calor es insufrible. Opto por sambullirme en la pileta grande otra vez más.Y nadar unos largos,antes de volver a la sombrita redentora.Porque al sol no se puede,no. Hasta los pájaros lo saben,que ni chistan. La poca gente que hay,tampoco.O hablan tan bajo,que ni los oigo. El silencio y los treintaysiete grados celsius. Y una coca light con mucho hielo.Y un libro. Es la gloria,esto.
Desde el borde donde estoy descansando después de un poco aceptable,aunque heróico crawl,se vé parte de la cancha, y por supuesto,nadie que se le anime. O casi.
El hoyo cinco, es lo que se vé. Y el doctor. El reflejo en sus anteojos de miope me encandila,pero distingo que lo que empuña no es bastón.Es un putter,supongo.
Parado sobre el pasto amarillento y seco del mediodía,sin que su cuerpo haga un poco de sombra,siquiera,se pasa una brazo por la frente,y acomoda los palos en la bolsa.
fantaseo con que,en un rato hará su entrada triunfal una ambulancia del CAMI, y que tendremos un espectáculo indigno pero gratis los que estamos de este otro lado. Precavidos,y untados en pantalla solar absoluta,mañana lo recordaremos algo compungidos,y con cariño. Todos tendremos nuestra versión escabrosa de su final,con lujo de detalles,para contar durante lo que quede de la temporada.
Antes de irme,paso por la recepción para saldar deudas y esas cosas.
Alguien entra. Es el doctor,que,haciendo gala de una frescura conmovedora, me mira,saluda,y espía el libro que tengo en las manos.Silvia Plath (Daddy,es..),y hablamos un poco de literatura,de la de allá y la de acá,me cuenta que le gusta la poesía de Plath,y que qué raro,una chica de mi edad,que lo sorprende leyendo eso.
-Pensé que eras más...más...-Busca palabra atinada,de tan educado,él.
-Básica?
-Elemental,hubiera dicho. Pero básica es,si, mas actual. Básica... Y paladea las letras.
Y nos sonreimos los dos.
Elemental,básica y con una imaginación a prueba de balas.O de octogenarios golfers.
Cierro el bolso,me arreglo un poco el flequillo y despues de firmar,me voy.
Y el doctor no muere, por supuesto.
Desde el borde donde estoy descansando después de un poco aceptable,aunque heróico crawl,se vé parte de la cancha, y por supuesto,nadie que se le anime. O casi.
El hoyo cinco, es lo que se vé. Y el doctor. El reflejo en sus anteojos de miope me encandila,pero distingo que lo que empuña no es bastón.Es un putter,supongo.
Parado sobre el pasto amarillento y seco del mediodía,sin que su cuerpo haga un poco de sombra,siquiera,se pasa una brazo por la frente,y acomoda los palos en la bolsa.
fantaseo con que,en un rato hará su entrada triunfal una ambulancia del CAMI, y que tendremos un espectáculo indigno pero gratis los que estamos de este otro lado. Precavidos,y untados en pantalla solar absoluta,mañana lo recordaremos algo compungidos,y con cariño. Todos tendremos nuestra versión escabrosa de su final,con lujo de detalles,para contar durante lo que quede de la temporada.
Antes de irme,paso por la recepción para saldar deudas y esas cosas.
Alguien entra. Es el doctor,que,haciendo gala de una frescura conmovedora, me mira,saluda,y espía el libro que tengo en las manos.Silvia Plath (Daddy,es..),y hablamos un poco de literatura,de la de allá y la de acá,me cuenta que le gusta la poesía de Plath,y que qué raro,una chica de mi edad,que lo sorprende leyendo eso.
-Pensé que eras más...más...-Busca palabra atinada,de tan educado,él.
-Básica?
-Elemental,hubiera dicho. Pero básica es,si, mas actual. Básica... Y paladea las letras.
Y nos sonreimos los dos.
Elemental,básica y con una imaginación a prueba de balas.O de octogenarios golfers.
Cierro el bolso,me arreglo un poco el flequillo y despues de firmar,me voy.
Y el doctor no muere, por supuesto.
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