14 nov 2009

Había una vez

En una comarca lejana,de un país perdido quien sabe donde

vivía una princesa rodeada de reales,masones y plebeyos

que la creían una mujer atrevida,medio tirana,desenfadada y

terriblemente mundana. Imágen que le llevó demasiado tiempo

construir junto a su espejo mágico.Y que era la que mas cómoda le

quedaba calzar. Tanto que llegó a convencerse de que ella era eso.y nada más.

Sus días transcurrían ,despreocupados,ofrecida a los placeres que dictaba

la moda entre sus pares,eventos palaciegos y absolutamente todo lo que

se les ocurra que podría hacer una princesa posta.

Pero todas las noches,a veces muy a pesar suyo,la princesa subía

por una escalera caracol a un cuartito en lo más alto de su torre,donde

sin maquillaje, joyas ni oropeles, daba rienda suelta a todo lo que

ocultaba dentro de sí:su secreto mejor guardado. En esa pequeña habitación

ella era ella,descalza.sin ataduras impuestas,sin reproches,sin juicios ajenos.

Un lugar donde reía muchas veces,donde lloraba otras tantas. Lleno de su

música prodigiosa,de arpas y violines que la invitaba a bailar, a soltarse el pelo

y abrir las puertas del balcón para fundirse en el frío de la madrugada sanadora.

Un lugar donde jugaba a ser Jeanne D'arc, Sissi la emperatriz, gitana de cascabeles,

sirena buscada por exploradores de mar.

Sin embargo una de esas noches, clarísima de luna,la sorprendió una sombra poderosa y furtiva
de algún probable noble-plebeyo-sapo besador,(vaya a saber que era y cuanto tiempo
llevaba allí),ahora conocedor y dueño de ella misma. Y se supo descubierta.

Cagamos...-dijo la princesa,con su habitual timidez.

Y cerrando la puerta de un golpe,


se fué.



















12 nov 2009

Amores literarios

Esta tarde,y como no me había pasado jamás embalando libros,entre un Cirano de Bergerac y un Mal Dón,aparecieron algunos de los hombres que tanto amé a lo largo de los años.Inquieta y aturdida por el reencuentro,apilé a todos mis ex sin saber bien que hacer con ellos.
Confieso que mi primer amor literario fué Laurie,el amigovio de Jo en Mujercitas,que termina casandosé no más con su hermana,una tilinga y remilgada,pero buena gente.
Pero antes fué Sandokán,
El Corsario Negro,
D'Artagnan
y El Maltés.
Y casi todos los primos de Ocho primos,de Louisse M. Alcott,
También Mr. Rochester en Jane Eyre,que era fiero y daba miedo a todas menos a mí.
Y Mr. Darcy,de orgullo y prejuicio.
A muchos de ellos el cine les puso cara y voz,y a mí una terrible desilución mal disimulada entre la penumbra de la pantalla y los chocolatines Jack.No es lo mismo el Ulyses que amé con locura en mi mente,que Jordi Mollá en Son de mar. Aunque no todas son de cal:Aquiles y Brad Pitt aprendieron a convivir de manera mas que armoniosa en mis fantasías...

Dilema en té de chicas

Si de todas las maldades que pienso,
a la mayoría me las callo...

Soy buena?

o soy mala?