Hace unos años, una madrugada de verano que hacía tanto calor que no podía dejar de dar vueltas en la cama, me levanté, fuí descalza y medio en bolas hasta la cocina, hasta la heladera, y con una botella de agua fría en la mano prendí la computadora, entré a blogger, creé un blog. Pum. La gesta de mariquita. Fué todo así de rápido, así seguido, como lo escribo ahora. No hubieron pausas ni interrupciones. Solamente se escuchaban los grillos de afuera del jardín de casa.
Y mientras escribía y tomaba del pico de la villadelsur-litroymedio, lloraba, me reía como una demente, hacía catarsis, me desnudaba el alma, me dejaba a mi misma en carne viva, me sorprendía con cada letra que tecleaba y con lo que iban formando esas letras, porque ni remotamente me podía imaginar que yo era eso que estaba apareciendo en la pantalla, palabra tras palabra.
Acá descubrí muchas cosas mías, algunas lindas y otras duras.
Acá decidí que tenía que separarme del papá de mis hijos.
Acá supe que tenía que llorar mucho más que lo llorado para dar por terminado un duelo,
Acá me enteré que jamás estuve enamorada,
Acá entendí a muchas personas que antes no,
Acá aprendí a escuchar, a escucharme. a defender y defenderme.
Acá putié mas que todo lo que lo he hecho en la vida entera. Descargué iras.
Acá quise. Y pude decirlo sin vueltas.
Acá fuí blanco del odio y la bronca de varios anónimos que no dieron la cara, y ya no la van a dar.
Acá me reí, me enfurecí, me desahogué y lloré hasta decir basta.
Acá fuí reina, veterana, chiquita, intolerante, caprichosa, amante, gueisha. Fuí yo. Y fuí muchas más.
Acá me animé a decir tengo miedo. A ser vulnerable y no sentir vergüenza por eso.
Acá me quisieron. Me descubrieron. Me tuvieron la fé que no supuse ni en sueños. Me esperaron con paciencia infinita.
Acá dí rienda suelta a mis impulsos.
Acá intuí, y fuí mas mina que nunca.
Acá conocí gente tan importante para mi vida que no puedo imaginarmela sin ellos ahora.
La gesta de mariquita fué, aunque ni lo pensé en su momento, una gesta de verdad. La gesta de mis yos que estaban esperando ahí como embriones congelados, un útero que los adoptara.
Ahora tengo que parirme.
Ojalá sea una criatura sanita. Y feliz. Creo que ser feliz es un buen punto de partida.
Deseame suerte, y nos vemos algun día, en algún blog por ahí.
Sabrás reconocerme. De eso estoy segura.
Gracias por caminar conmigo.
MARIQUITA