3 jun 2010

Escribiendo

Quiero el libro de la risa y el olvido de Milan Kundera, y no lo encuentro. Acá se vé que lo que sale como pan caliente son los best sellers, no más.
Entonces me enojo, me rebelo, me indigno. Aunque no es tan terrible, después de todo: lo encargan, lo piden, lo traen, me llaman, lo busco, lo tengo. No es eso lo terrible. Es algo adentro mío, y no sé bien qué. Por eso escribo. Para tratar de poner orden a lo que me pasa por la cabeza. Como hice siempre, como sigo haciendolo todos los días, tipo ritual.
Y ya no puedo parar de escribir.
Escribir me ayuda a organizar mi interior. A entenderme. A conocerme.
descubro cosas que no sabía que estaban ahí, tan metidas adentro, y yo ni idea que existían. Me sorprende. Me gusta dejarlas ir. Me gusta escuchar lo que escribo.
Escribir calma. reconforta. ayuda. alivia.
Gracias a Dios, las palabras.