25 may 2010

Patriota

De repente me despierta el reflejo de los fuegos artificiales y el ruido, típico de año nuevo. Cagamos, fué lo primero que pensé, me dormí como medio año.
Pero no. Porque hace frío y éste es un país del tercer mundo y la navidad y esas cosas pasan en verano. Parece que es el veinticinco de mayo, a las cero P.M, y ya empezamos con todo.
Entonces me paro en pantuflas, el pelo todo revuelto y agarrado en un rodete con dos palitos chinos, mi piyama que reza CHICA BIEN sobre las tetas, y canto el himno nacional argentino. Por esta cosa que tengo de mandato familiar, bien castrense, ponéle, de que al himno hay que escucharlo de pié. y yo le agrego mi toque melodramático, y un poco cache, de ponerme la mano derecha en el corazón, justo sobre las letras IE de la remerita. Mañas que adquiere una, para darle un poco de color al tema.
Después la banda toca la marcha de san lorenzo, y me doy cuenta de que la canto entera y sin saltearme ninguna estrofa. Y nuestros granadeeeros aliados de la gloria inscriben en la historia su página mejor...
A veces no se que hacer con esta memoria selectiva que tengo para el registro de boludeses.
Tampoco sé que hacer, en rigor de verdad, con esta perra pelotuda que no para de ladrar con tantos cañonazos, y mucho menos qué se hace en estos momentos, por ejemplo, cuando de golpe me encuentro parada en un balcón a punto de agarrarme una pulmonía, paradita sola y mi alma, porque mi papá así me lo enseño. Y atajando lagrimones con los dedos, como vienen cayendo.

Intuyo, si no me fallan los cálculos, que me está por venir.