19 feb 2010

Butterflys

Nos acercamos despacio, con mi hija Consuelo. Descalzas somos invisibles para ellas, que forman una especie de arco iris en la pared blanca del fondo. Es una nueva en mi jardín, antes nunca las había visto llegar así, tan en malón.
Si las mirás de cerca te das cuenta de que están impecablemente maquilladas, con colores que harían palidecer de envidia a Mrs Lancôme, ponéle. Algunas son medios desubicadas y vienen y se te paran en los brazos. Las patas de las mariposas no están tan buenas, porque se te prenden y tenés que pegarles un tironcito de las alas para soltarlas.
Con mucho cuidado, mami. Porque si les sacás el polvito, no quieren volar más.
Tan trolas que resultaron.