6 ene 2010

Tan hija de ella

Tirada en la arena,boca-abajo para conseguir un tostado parejo tipo tostis,a mí me cuesta tanto leer...No puedo concentrarme,y miro la gente que empieza a llegar.Los de siempre,y los que pasan. Así,medio en pelotas,la gente dice tanto de sí misma,que a veces me dá un poco de pudor sentirme tan intrusa.Digamos,el hecho de conocer tan a fondo sus secretos sin pedir permiso para hacerlo. La rubia de la carpa cinco,por ejemplo. Con su micro bikini doradoescandaloso,grita que busca novio.Golfista,cincuentón y forrado en oro.Cantado.Le tendría que advertir que se equivocó de playa. De país,bah.
En eso estoy, cuando madre me dice:
-No te gusta el libro que te regalé.
(Madre jamás pregunta:Asevera. Y cuando no le erra,prudentemente me llamo a silencio)
-Lo elegiste porque era el más caro.Para mortificarme,nomás.
En realidad lo elegí porque es lo que leen todos en la playa.Y yo quiero ser como todos,alguna vez. Es del sueco ese,y su trilogía que está tan de onda,parece.
Atrapa,ojo. Tiene lo suyo el sueco, per...
-Que te hace suponer que un librito te vá a convertir en igual a los demás?
Me lo dice desde sus ojos turquesas,esos que nos emparejan por genética.
Hay días que me revienta ser tan hija de mi madre.