30 nov 2009

Día gris,un café y el amor

Hay tardes de domingo,sobre todo si llueve,en que Tandil no dá para mucho. Después de pasar por el cajero del banco,camino por Pinto unos metros hasta un café, y me siento al lado de una ventana a tomar un cortado en jarrito. Antes,agarro un par de revista y el diario del día,de una mesa vecina,porque a veces en la calle no pasa nada interesante .
Al ratito estaciona un auto justo enfrente,y se bajan dos hombres.Canoso,uno,mas joven y un poco mas alto el otro,cruzan despacio y me doy cuenta que estan por entrar al mismo café donde estoy yo.
Recién cuando pasan por la puerta los puedo ver bien. Son padre e hijo,sin dudas. Uno morocho,alto.con una nariz importante,pero lindo.El padre versión veinticinco años mas,vestido espléndidamente con pantalón gris y saco de tweed. Solo un dandy se viste así en diciembre y en Tandil,pienso.Y pienso también en el retrato de Dorian Gray,mientras se sientan en la mesa de al lado y piden dos cafés,uno doble y uno chiquito,y un agua sin gas.
Se embarcan en una charla de la que soy testigo innecesaria,es mas: creo que ni saben que estoy ahí. solo están ellos dos. Se cuentan cosas. se ríen. se dan palmadas. a veces hablan bajito,y cada tanto, una carcajada. Se nota que la pasan bien juntos.
Me levanto, voy a la caja a pagar y a devolver las revistas a su lugar, y cuando voy a salir me choco con ellos, que también salen. Me miran y me sonrien. Yo los miro y les sonrío.
Antes de arrancar el auto, en la esquina, los ví pasar y me quedé mirándolos:
El hijo iba caminando al lado del padre: con una mano apenas le corregía el rumbo,con un movimiento imperceptible,sin que el padre lo notara.Lo miraba,le decía algo y se mataba de risa mientras le tocaba suavecito el hombro.
Quiero un tipo así, pensé.Y quiero que el señor de saco de tweed sea mi suegro.Y que los tres tomemos café en Havanna, felices,los domingos nublados,cuando Tandil no dé para mucho más.