18 jun 2010

Yo fui tantas

Cuando miro estas fotos viejas, que son una cantidad considerable y que tengo atadas con una gomita de pelo, me doy cuenta de que a lo largo de la vida he sido muchas yos.
Fuí una hija cariñosa en la infancia, y también ausente e indiferente años después.
Una hermana cómplice de hermanos más chicos, de esos que se protegen a toda costa. Y que se ayudan a sobrevivir. Pero también les pegué donde más les dolía, haciendolo a propósito, a conciencia. Sabiendo que estaba mal.
Fuí alumna brillante, alumna media, y pésima alumna.
Intenté ser periodista, y no me salió. Después quise ser madre, y más o menos.
Me casé y fuí feliz algunos años. Los otros, ya no. Fuí separada en un mundo en que no hay lugar para eso.
He sido desfachatada, extrovertida, centro de reunión, habladora hasta por los codos y reidora compulsiva, de esas que no pasan desapercibidas.
Y fuí melancólica, solitaria y triste. A escondidas.
Apasionada y nada constante. Avasalladora.
A veces poco arriesgada y miedosa. Insegura.
Vivo momentos de dolor, que me parten el alma y me desgarran, y sin embargo salgo a tomar cafecitos con mis amigas, hablo boludeses y mato por comprarme ropa o carteras.

Existe una infinita variedad de mí misma, que puedo sacar asi, como si fuera una mamushka, una de esas muñecas de maderas de colores, que salen una de adentro de la otra y no terminan nunca de salir
Y siempre hay más.