1 feb 2010

Every breath you take

Levantar ropa tirada por el piso, juntar libros y juegos que no llegaron a ordenar,
destaparlos un poco cuando el calor no se soporta y correrles el pelo de la cara para verlos así, cada vez menos míos y mas dueños de sus propios caminos.
Acariciar sus perfiles suaves que van adoptando día a día los rasgos por los que trabajo duro, sin cansancio. Rasgos de gente de bien, de buena madera.
Y acercarme tanto, tanto, para escucharlos respirar.
Que nunca dejen de hacerlo.
Mirar mis hijos dormir es reconciliarme con la vida todas las noches.