27 dic 2009

Un hombre conmigo

Me despierto y así me quedo, pegada al olor fresco de la almohada,quieta.Mirándolo.
El calor que trae la madrugada no me deja seguir soñando y necesito,urgente,un vaso de agua helada y redentora.Pero no. Sigo ahí,tan inmóvil como encantada,suponiendo que es la única manera de no romper el hechizo. De la respiración cortita.De su perfil relajado.De su boca apenas entreabierta,lo suficiente para dejar escapar el alma un rato.
No llevo la cuenta de las veces que he parpadeado.Pero ya respiro a su ritmo,sinfonía perfecta.
Y después,el silencio.
No sé cuando llegué a amarlo tanto.
El día que nos conocimos,hace nueve años,creía que el amor completo y sublime era eso. Y sin embargo,con el tiempo siempre hubo más.Mucho más.
El hombre que me desvela esta noche,por el que daría la vida,un mundo y le conseguiría el resto,
abre los ojos.
Me mira descalzo y sin pudor,como siempre,pregunta:

-Mamá,dormís?